José Manuel Rueda

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Algo extra: brecha digital y virtualidad

CULTURA IMPAR

 

José Manuel Rueda Smithers

Contundentes, los comentarios recibidos en torno de la columna anterior y la necesidad de fomentar el trabajo que fortalezca la educación a distancia pero, primero, la capacitación a los docentes. El común denominador: la dificultad de dar clases a distancia; la falta de apoyos, de preparación y de planes de estudio que, de verdad, motiven a quedarse frente a una pantalla para aprender.

Sin los incentivos necesarios, autoridades, maestros y alumnos no están preparados para la educación virtual.

Gracias a quienes se dieron tiempo para leerme y comentar al respecto. Para mi ego, recibí mensajes de todo el país. Bueno, hasta de Estados Unidos, de Canadá y de Centroamérica. Así, vale la pena seguir soltando letras.

Van algunos textos, sin decir nombres, para no generar un problema serio. Hoy, lleno con sus letras el espacio de Cultura Impar:

  • “Amigo: Muy actual el asunto. Lo difícil -y no es pesimismo- es que ahora habrá mayor rezago educativo, pues no sólo es el problema de las clases y planes y programas de estudio. Tenemos la triste realidad de cientos de localidades sin servicios de salud, alimentación y, mucho menos, de la tecnología con la que lleguen los programas educativos y los maestros puedan dar sus clases así.

Mientras no se cubran esas urgencias. Pobres de los niños y jóvenes. Y esto solo es un aspecto. Existen más. Y NO ES PESIMISMO.

  • “Cuando se hacía la prueba PLANEA, el mejor lugar a nivel nacional en matemáticas lo obtuvieron alumnos de un profesor rural en el norte del país. Tomaban sus clases en bancas cuyos asientos eran troncos de árboles y chacualeaban sus piecitos descalzos en el lodo.

El asunto no es cómo le van hacer. Su realidad es: sin elementos indispensables para mantener ambientes limpios. Esa situación también la conocí aquí donde vivo, los chicos estudian más porque no tienen tantos distractores como los alumnos de la ciudad…” ¿Uf!, qué contundencia en la realidad nacional.

Nada mejor que pensar en eso: que los niños y jóvenes estudien de verdad, sin los distractores que llenen sus mentes de juegos, de chismes; “un sinfín de mentes secas”.

Hay una mayoría que sólo puede soñar con una computadora (solo las conocen en fotos). Por increíble que parezca, no saben de nuevas tecnologías; hay muchas regiones que no cuentan con aulas dignas; no digamos más.

  • “Tú sabes que si formamos mentes activas no las podemos manipular. Mejor así…”

Ahora, un comentario desde Estados Unidos. Vean la importancia de entender que las realidades no tienen fronteras, sólo se viven:

  • “Las clases virtuales sólo sirven para los que de verdad estén interesados en aprender. Para personas responsables, con ganas y el criterio suficiente para entender que no es nada sencillo plantarte por horas frente a una computadora y captar todo lo que te presentan.

Mi experiencia del otro lado de la pantalla, ha sido la peor de mi vida (con adolescentes); se duermen, ven películas, comen, juegan videojuegos, mandan mensajes a sus amigos, etc. mientras tú te rompes la m… haciendo tu mejor esfuerzo por sacarlos adelante.

¡NO! Definitivamente las clases virtuales son una mierda para los que no las entienden y son para los que quieren seguir siendo unos inútiles. ¡Más cuando saben que existe un sistema estúpido que les deja saber que de cualquier manera van a aprobar el año!

Y cuando no hay apoyo de parte de los padres ¡peor!, pues quieren que los profesores seamos niñeras de los hijos.

¡He visto con tristeza que en cuanto acaban las clases, la mayoría de los padres están buscando cursos de verano para sus bendiciones! ¿Dónde quedaron los valores? ¿Dónde quedaron los padres que nos llevaban al parque, a comer una paleta con el Güero o a las gorditas de doña Amanda?”

  • “En el caso de México, el tema de la educación debe mejorar muchas cosas. Empezando porque la reforma educativa, que representaba un avance, fue destruida por este gobierno. Primero la politiquería; luego, la educación de los niños”.

El internet es una necesidad, pero los gobiernos en Latinoamérica nunca lo van a instaurar. No es un lujo, representa el acceso a pensar y tener criterio, cosa que estos populistas van a evitar a toda costa.

“Mi esposa tuvo muchos niños que llegaban a sus clases virtuales y no eran ni para prender su cámara. Tampoco entregan trabajos, etc. El resultado sería obvio, una mala calificación para corregir esa conducta. El problema es que la SEP prohibió a las escuelas reprobar a los alumnos. Todos pasaron sus materias sin importar si se esforzaron o no. ¡Mediocridad pura! Y ella, con solo una materia que, me consta, preparaba mucho”.

En fin, sólo puse algunos… Podría seguir, pero el espacio es corto. Piensen en cuánto les interesa que sus hijos aprendan para lo que viene.

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La tecnología pública y sus problemas

“-La tecnología avanza

con la intención de ayudar

al hombre a crear un mundo mejor…

-Un mundo con más facilidades,

pero está acabando con las relaciones sociales,

-La tecnología ha reemplazado la interacción

social del ser humano”.

 

Fragmento del poema

Esclavos de la Tecnología

Manuel Padrón

 

Por José Manuel Rueda Smithers

 

Saber de tecnología, también es una forma de hacerse de la cultura moderna que tanto requiere ahora nuestra sociedad. Aprendí que en el “hoy, aquí”, es real para los jóvenes que leen mucho los mensajes electrónicos y van dejando pasar los libros físicos, como una forma de adaptarse a su entorno y estar activos en sus círculos inmediatos. Nuestros textos deben ser más cortos y directos, si queremos ser leídos.

Dentro de los problemas que los países desarrollados enfrentan en la ya imparable realidad, está precisamente el cómo usar la tecnología en beneficio de la gente a la que deben servir, la población a la que todos los gobiernos deberían dedicar sus esfuerzos. Es una cultura impar, cada vez más ambiciosa y directa.

Hace unos días el portal sdpnoticias.com, publicó un artículo del académico regiomontano Javier Treviño, en el que sugiere a los políticos actuales -sin importar su edad y la generación a la que representan- que en sus “planes prioricen la contratación y el despliegue de tecnólogos que aporten experiencia y ética al trabajo de interés público”.

Hay en el mundo un nuevo campo de investigación, análisis y propuesta que busca mitigar las dinámicas fallidas de la tecnocracia tecnológica. “Es pensar de manera proactiva sobre cómo construir una tecnología que proteja y promueva los derechos de los ciudadanos”, dice.

Treviño nos cuenta de la existencia de una red de 36 instituciones de educación superior llamada Red de Universidades de Tecnología de Interés Público que está capacitando a ingenieros e informáticos para que aporten un impacto social a su trabajo.

En la nota de sdpnoticias.com, se informó de un nuevo laboratorio, en el que colaboran profesores de Harvard con esa Red de Universidades.

Y la pregunta surge: ¿Por qué no difundimos más este tipo de esfuerzos?

Por que nos da miedo el conocimiento, por eso.

Y buscando más sobre esta Red de Universidades, encontré un trabajo sobre el que hace meses ANCOP ya había informado respecto de lo que hace la Universidad de Harvard en ese laboratorio enfocado exclusivamente al estudio para garantizar que la tecnología sirva al interés público. Treviño lo expresa perfectamente:

“En los países desarrollados, una de las preocupaciones principales se ha concentrado en cómo la tecnología los podría estar dañando (hablan de ataques a la privacidad, divisiones sociales, prejuicios raciales) … y descubrir cómo la tecnología puede servir mejor a los ciudadanos y a la sociedad”.

Como parte del Centro Shorenstein de Medios, Política y Políticas Públicas de la Escuela Kennedy de Harvard -con la Fundación Ford detrás- con 3 millones de dólares en su inicio, el “Laboratorio de Tecnología de Interés Público”, reúne a profesores y estudiantes de todo Harvard para identificar tecnologías que sirvan a los intereses de los ciudadanos.

Y retomo los objetivos de este trabajo, que lleva la visión de un mejor futuro para ciudades, comunidades y países, para influir en regulaciones gubernamentales y ha llevado a empresas de tecnología como Facebook y Airbnb a cambiar algunas de sus prácticas:

  1. crear, desarrollar y proporcionar tecnologías de interés público.

  2. habilitar la investigación.

  3. proporcionar formas de compartir conocimientos sobre tecnología de interés público entre instituciones y disciplinas.

 

Todo ese esfuerzo, para fomentar que la tecnología sirva a las personas sin distinción.

Multicitada en miles de escritos, la directora del laboratorio Latanya Sweeney recalca -una y otra vez- que “el diseño de tecnología es el nuevo formulador de políticas públicas”.

Ya para terminar, suscribo lo escrito por Javier Treviño: “Los gobiernos no pueden quedarse mirando, ni retrasar la comprensión y regulación de la tecnología. La tecnología de interés público es un camino para que la innovación promueva la justicia. “Colaboración” es el nombre del juego”.

Conste, Javier: si vas a participar en el gobierno de Monterrey (con el nuevo alcalde), tendrás que aplicarte mucho y difundirlo como debe ser porque, eso sí será una buena manera de hablar de eficiencia.

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Educación virtual, brecha digital y gobiernos apantallados

Cultura Impar

 

Por José Manuel Rueda Smithers

 

“Quien dirige debe andar accionando bien la rienda,

por lo que se recomienda educar,

no hay forma de fracasar…”

Poema Desactivar la pobreza

José Hildebrando Rodríguez

 

Por azares del destino, de pronto me encontré en las redes con una extraordinaria ponencia de la especialista en pedagogía Frida Díaz Barriga Arceo, de la UNAM, platicando a estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de México sobre el rol de las TIC en el futuro de la educación.

En cada frase encontraba la necesidad de adentrarme más en el tema y saber cómo decir las cosas para que los gobiernos entiendan que la era moderna ya no se detiene, y que quienes deben actualizarse son los que realizan los planes de estudio. Y no hablo nada más de México, que sin duda está urgido de gente preparada al frente de la toma de decisiones, sino que me atrevo a señalar que es demanda obligada ya en todo el continente.

Me consta que Canadá y Estados Unidos -y algunas escuelas de México- hacen esfuerzos dignos para preparar productos educativos útiles a todos los niveles, desde preescolar hasta postgrados. Y lo que preparan para los menores que apenas empezarán la aventura educativa es un esfuerzo que debe ser reconocido. Les interesa que encuentren el gusto por aprender y aprovechar las nuevas tecnologías.

Me consta también que mucho de ese material, bien elaborado, sale de ciudades fronterizas de México hacia escuelas u oficinas encargadas de la educación, aunque no sé si les pagan por dichos materiales.

La especialista universitaria señaló que frente al uso masivo de las tecnologías durante la pandemia de la COVID-19, el proceso educativo enfrenta el reto de formar mentes virtuales para el procesamiento eficaz de información, pero antes debe reducir la brecha digital y facilitar a la comunidad estudiantil el acceso a una computadora o dispositivos, así como a una conectividad de bajo costo.

Entonces tocó un tema difícil de desarrollar, pero que está ahí, es real y se vive en el día a día: “para evitar el abandono escolar temporal o permanente por motivos socioeconómicos, generacionales e incluso de género, países de América Latina, como México, deben ayudar a las jóvenes generaciones para que puedan cursar clases a distancia con jornadas de hasta 12 horas”.

¡Uf!… ¿Se tienen las ganas, la infraestructura y la capacitación para eso?

Fue una transmisión en vivo en las redes sociales de la Autónoma mexiquense, donde la experta en pedagogía detalló que entre las habilidades necesarias para formar una mente virtual -la cual se configuró a partir del reciente impacto de las tecnologías en la cotidianidad- destaca desarrollar, construir, procesar y reelaborar la información que se recibe durante el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), Díaz Barriga añadió que los modelos educativos digitales deberán atender el proceso emocional que experimenta la comunidad estudiantil, que en ocasiones puede sentirse desmotivada al no entender la clase por carecer de una figura inmediata y cercana que ofrezca una explicación.

“El reto es que sea una excelente clase, que se entable la comunicación y se logre la comprensión, recordar la importante apertura emocional con el grupo, la colaboración, lo experiencial”. Vaya reto, que sea una excelente clase.

Además de formar mentes virtuales, el modelo de educación en línea podría generar un fuerte sentido de la ética y seguridad respecto al contenido usado o emitido.

Su conclusión fue lapidaria para países como México: “es prioritaria la capacitación docente en el manejo de las plataformas digitales, que cuentan con una diversidad de herramientas para hacer más dinámicas las clases, logrando que los estudiantes pongan atención y retengan los conocimientos”.

No es sencillo dar clases, y menos cuando a los maestros se les exige lo que los planes de estudio no otorgan.

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