Juan Carlos Valencia Vargas

Día del Ingeniero y nuevo cisma en la Conagua

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Agua para todos

Por Juan Carlos Valencia Vargas

Esta semana, el 1 de julio para ser exactos, se conmemoró el Día del Ingeniero en México. Una profesión que me honro en ejercer desde hace casi 30 años.

El vocablo “ingeniería” deriva del latín ingenium, que en español significa ingenio. De ahí que ingeniero, en su concepción mas simple, es el profesional que usa su ingenio para resolver un problema o mejorar una situación. La ingeniería, en su aplicación más remota, se aplicó a la construcción de máquinas (de ahí que el vocablo “engine” derivó en “engineering”) y principalmente máquinas bélicas, es decir, a la industria militar. Al evolucionar, la aplicación de técnicas a otros fines, y por contraposición a la ingeniería militar, se dio origen a la ingeniería civil y, más tarde, en el contexto de la revolución industrial, a la ingeniería industrial.

Hoy la palabra “ingeniero” describe a todos aquellos profesionales que utilizan la tecnología y las herramientas para dar soluciones creativas a necesidades sociales, industriales y económicas. El ingeniero tiene la capacidad de crear, de encontrar soluciones creativas a problemas que requieran emplear diversos recursos y herramientas. Debe ser creativo, dinámico y seguro; con capacidad para afrontar y liderar el cambio. Los profesionales de la ingeniería, hoy en día, se nutren de las ciencias, las humanidades, las artes; pueden dedicarse a una diversidad de actividades que van desde el diseño, desarrollo y ejecución de proyectos complejos, en áreas del conocimiento predominantes como la hidráulica, la mecánica, la eléctrica, la química; y en áreas emergentes como las relacionadas con los sistemas computacionales, la mecatrónica, las energías renovables, la nanotecnología, la biotecnología, la ingeniería ambiental y el desarrollo sustentable, entre otras.

La celebración del Día del Ingeniero en México surgió el 29 de octubre de 1973, cuando el entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, Eugenio Méndez Docurro, le propuso al Presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez, establecer el 1 de julio como Día Nacional del Ingeniero.

Se propuso que fuera el 1 de julio debido a que, en esta fecha, pero de 1776, se expidió la Real Cédula para la creación del Real Tribunal de Minería en México. Este tribunal dio origen a la fundación del centro de docencia e investigación llamado Real Seminario de Minería, y fue allí donde tuvieron lugar los primeros planes de estudio para las carreras de ingeniería en América.

La acción humana inició un cambio profundo al crear y aplicar la ingeniería, que favoreció la construcción de infraestructura, de maquinaria y sistemas que potencian el progreso y el bienestar de nuestra sociedad, dando cauce a su destino como forjadora de un mundo mejor.

¡Felicidades ingenieros! ¡Un fuerte abrazo!

Nuevo cisma en la Conagua

Renunció la subdirectora General Técnica de la Comisión Nacional del Agua, la Dra. Jacinta Palerm Viqueira. Mediante un oficio dirigido al Presidente de la República en el que le agradece haber sido nombrada por él desde el 28 de septiembre de 2020 “con la indicación de erradicar la corrupción y recuperar los valores perdidos en esta institución”.

Dice el oficio, sin embargo, que “causas ajenas a mi voluntad me obligan a dejar tan loable tarea”, por ello presentó su renuncia al cargo con carácter de irrevocable, efectiva a partir del 1 de julio de 2021. Queda claro que no renuncia por su voluntad.

Nuevos cambios se aproximan en la Conagua. Ojalá llegue alguien con preparación y con experiencia para el cargo; estamos seguros de que hay cuadros en el gremio de la ingeniería en México. #aguaparatodos

Las fuertes lluvias y la vulnerabilidad climática

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Agua para todos

 

Por Juan Carlos Valencia Vargas

 

(I)

 

Arrancaron fuerte las lluvias. Anualmente en México, impactan en promedio unos cinco ciclones tropicales, que pueden desencadenar desastres de gran magnitud, sobre todo en las costas del Pacífico; afectando las vidas de las personas, los bienes materiales y la economía de las regiones.

En condiciones de cambio climático y debido a una mala planeación del desarrollo territorial, se han generado asentamientos humanos en zonas de riesgo, por lo cual los eventos hidrometeorológicos extremos y la ocurrencia de sequías e inundaciones, tendrán impactos en las poblaciones que habitan en esas áreas.

Según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) el mayor impacto histórico y la propensión de inundaciones se concentra en 17 entidades federativas que albergan al 62 por ciento de la población. Los estados más afectados son Veracruz, Tabasco y Chiapas.

Según los pronósticos globales, el cambio climático y el cambio de uso de suelo afectarán de manera significativa a los recursos hídricos y a las fuentes de abastecimiento de agua en todas las regiones del país. El incremento de la temperatura y la alteración en las lluvias van a impactar la disponibilidad y la calidad del agua.

Para el periodo 2020-2030 se espera que dichos cambios impacten ríos, lagos, presas, lagunas costeras y humedales. Para finales de siglo, las lluvias tenderán a disminuir hasta en 30 por ciento en los estados del Noroeste en invierno y en los estados del Sureste en verano.

Igualmente, se proyectan aumentos de temperatura de hasta 5 grados Celsius respecto al siglo anterior en algunas zonas del país y se estima que el escurrimiento podría disminuir hasta 7 por ciento para 2030 en varias regiones.

La Conagua estima que 24 por ciento de los municipios del país registran una vulnerabilidad climática "alta" y "muy alta", lo que se refiere a la probabilidad de sufrir daños humanos y materiales con los cambios del clima. Los eventos extremos pueden o no desencadenar desastres, dependiendo de las condiciones de vulnerabilidad, relacionada con las condiciones de infraestructura, organización social, sistemas de alerta y desarrollo institucional, entre otros. Sin duda, la pobreza es una condición que hace altamente vulnerable a la sociedad ante los cambios del clima.

A nivel global, los países han considerado como asunto de seguridad nacional la atención a los impactos de eventos hidrometeorológicos extremos, los que se espera incrementen en magnitud y frecuencia debido a los efectos del cambio climático. Si bien la ocurrencia de eventos hidrometeorológicos peligrosos para la población no se puede evitar, es posible, mediante decisiones sociales y políticas eficientes, disminuir la vulnerabilidad frente a posibles amenazas del clima, de manera que los fenómenos no afecten la calidad de vida de la población.

Aunque el país tiene Sistemas de Alerta Temprana para Ciclones Tropicales, es necesario mejorar las estrategias para prevenir impactos, proteger a la población y apoyar la organización comunitaria frente a las amenazas climáticas.

La ciudadanía, regularmente, no participa en los planes de protección y no confía en las instituciones. La falta de información sobre el clima en la planeación hídrica no ha favorecido la prevención de los desastres y el Sistema Nacional de Protección Civil requiere adecuaciones para el manejo de información y para contar con infraestructura y capacitación adecuadas.

Atender estos problemas beneficiará principalmente a las personas que habitan en asentamientos irregulares, en cauces o sitios de gran exposición a eventos extremos; a la población más vulnerable de estados costeros, a ciertas regiones rurales marginadas y a grupos en situación de pobreza.

Planear a partir de la información ambiental, bajo esquemas de gobernabilidad democrática y anticipando los posibles impactos, permitirá tener una sociedad mejor preparada para mitigar o adaptarse a los efectos del cambio climático. #aguaparatodos