A tu ritmo y sin prisa

Redacción ANCOP

Vivimos en un mundo que insiste en que vayamos aprisa y fácilmente y, casi sin notarlo siquiera, agarramos velocidad. Cualquier día, a cualquier hora, nos encontramos corriendo y con pendientes; vivimos en el “no tengo tiempo” y “era para ayer” constantes. Sin embargo, hay cosas que están fuera de la velocidad que traemos o de la que nos gustaría; no todo puede ser “ya” o “ahorita” ni en “fast track”.

Hay cosas que no se pueden apresurar por más que quisiéramos, como el desarrollo de un niño, la preparación de los alimentos y ciertos procesos para los que hay que armarse de paciencia y de herramientas para transitar por ellos.

Necesitamos guardar el reloj en el cajón y olvidar las prisas. Ante las pérdidas, cada uno tiene un ritmo distinto para sobrellevar lo que ahora no está y los cambios que significan para procesar el dolor, la tristeza, la ausencia y el vacío; para volver a encaminarse y encontrar nuevas rutas, de poco o nada sirven los comentarios de “por algo pasan las cosas”, “ya deberías estar bien” o “ahora serás más fuerte”, porque lo cierto es que necesitamos pasar por ciertas etapas que no son lineales ni exactas para “ajustarnos” a nuestra “nueva” realidad.

Deja de mirar el reloj, la agenda y el calendario ante la complejidad de conocer y procesar nuestras emociones. Simplemente, no podemos decir: “mira, ahorita no tengo tiempo, así que exprésate rapidito, dime qué quieres y ¡sal de aquí!”, o “mira, no tengo tiempo para ti. Anota todo y el lunes a las cuatro de la tarde, me dices por qué estás aquí”.

Conocernos toma tiempo para observarnos y aprender a escucharnos, para saber lo que necesitamos para estar bien.

Necesitamos darnos todo el tiempo necesario para sanar las viejas y nuevas heridas, para volver a confiar, para aprender a amarnos, para conocernos, para encontrar el modo en que necesitamos cuidarnos y ser cuidados. Todo esto puede llevarnos la vida, ya que estamos en constante transformación.

Toma tiempo, a veces más del que nos gustaría, cambiar la manera en la que nos percibimos y nos hablamos, dejar un mal hábito y adoptar mejores; dejar una relación que no nos nutre ni nos aporta, y crear nuevas relaciones más nutritivas, profundas y amorosas.

Tiempo que parece no tenemos, porque quizá estamos enfrascados en otras cosas que, si las miramos bien, no son tan importantes como dedicarnos espacio, energía y tiempo para nuestro autocuidado.

Vayamos con calma en este 2022. Tenemos ante nosotros nuevas oportunidades para generar espacios y aprovechar conscientemente el tiempo disponible, con paciencia, consideración, compasión y amor. Estar para nosotros sin prisas ni exigencias.

¿A qué velocidad irás para ti?

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