El asombroso telescopio James Webb

REDACCIÓN ANCOP

El telescopio espacial James Webb (JWST), una misión internacional de las agencias espaciales de Estados Unidos (NASA), Europa (ESA) y Canadá (CSA), lleva varios años en construcción con un costo de miles de millones de dólares.


Sus responsables planean lanzarlo finalmente el 25 de diciembre a millones de kilómetros de la Tierra y los científicos afirman que tendrá la capacidad de detectar cualquier galaxia en el universo.


Pero una pieza clave del JWST es un instrumento creado por un equipo de astrónomos e ingenieros de Edimburgo, Escocia, el MIRI (Mid Infrared Instrument), una herramienta diseñada para medir el rango de longitud de onda del infrarrojo medio. El MIRI, uno de los cuatro detectores clave del JWST, permitirá mirar hacia el pasado, a unos cientos de millones de años después del Big Bang, un momento que se cree ocurrió hace más de 13,500 millones de años.

El observatorio sucesor del poderoso telescopio Hubble fue construido para ver las primeras estrellas que brillan en el universo.


Dado que se trata de objetivos muy distantes y poco brillantes, es necesario un telescopio tan grande que debe doblarse para que quepa dentro de su cohete de lanzamiento.


Cómo funciona su mecanismo


Después una vez en órbita, el James Webb tiene que desplegarse nuevamente para comenzar a tomar fotografías del cosmos. Esta estructura ha sido descrita como un ejercicio de origami al revés, en el que la delicada figura es del tamaño de una cancha de tenis. El despliegue tiene lugar durante un período de dos semanas, inmediatamente después del lanzamiento. El despliegue de las cinco capas de membrana superdelgada que componen el parasol es uno de los momentos más complicados. Implicará una asombrosa sinfonía de bisagras, motores, engranajes, resortes, poleas y cables que deben funcionar por comando y a la perfección. La expansión de las cinco membranas superdelgadas que protegerán la visión del telescopio de la interferencia de la luz solar es particularmente complicada. Existe una enorme confianza en los ingenieros liderados por la agencia espacial estadounidense (NASA) y el fabricante aeroespacial Northrop Grumman (NG). Porque lo han probado y ensayado todo una y otra y otra vez. «El parasol es como el paracaídas de un paracaidista: debe doblarse perfectamente para que se despliegue perfectamente sin engancharse ni enredarse», explica la ingeniera de sistemas de NG, Krystal Puga.

«Para perfeccionar la secuencia, realizamos múltiples pruebas de despliegue durante varios años en modelos más pequeños y de tamaño completo. Practicamos no solo el despliegue, sino también el proceso de almacenamiento. Esto nos da la confianza de que Webb se desplegará con éxito».


Está previsto que el Webb entre en servicio unos 180 días después del lanzamiento, un período de tiempo que incluye el ajuste del rendimiento de los espejos e instrumentos del telescopio.


Con información de BBC

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