¿Hay razones para ver con optimismo la cumbre de la ONU sobre el cambio climático?

Redacción ANCOP

+ Vivimos tiempos oscuros, pero no todo está perdido: el cambio ya comenzó La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre el Cambio Climático (COP26) culminó su primera semana semana y cada quien parece caminar por rumbos distintos que al final convergerán en un choque múltiple en algún cruce de caminos. Para iniciar, los líderes de tres de las naciones más contaminantes: Rusia, Brasil y China, no acudieron a la cita; las promesas nacionales para reducir las emisiones no se cumplirán, pero aún si se cumplieran, serían insuficientes para lograr la meta máxima del Acuerdo de París, de 1.5 grados Celsius para finales de siglo. Las naciones ricas del mundo también se han retrasado ​​en el cumplimiento de su compromiso de pagar 100 mil millones de dólares anuales al Fondo Verde para el Clima para ayudar a los países pobres o menos desarrollados a adaptarse a los impactos climáticos y transitar a energías limpias. La conferencia continuará una semana más -hasta el 12 de noviembre- y es posible que surjan nuevos acuerdos y compromisos. De acuerdo con algunos analistas, muchos políticos buscan cómo cubrir bien las apariencias, sin realmente comprometerse a hacer mucho, razón por la cual Greta Thunberg y muchos otros activistas los han acusado de traidores y de hacer mucho ruido con pocas nueces. Más bla, bla, bla... Pero en una COP las batallas se pelean en muchos frentes, por lo cual es difícil tener una imagen completa de lo que acontece, aún para los más experimentados. Además, hay demasiado "ruido" para entender bien todas las señales. Los caminos en Glasgow parecen divergentes, a veces paralelos, pero esta semana muchos deberán cruzarse y podría haber muchas colisiones. A pesar de todo, hay razones para el optimismo:

Se han evitado los peores escenarios del calentamiento climático, aunque se dice comúnmente que en los últimos 30 años poco o nada se ha hecho. Hace diez años el escenario previsto era de un mundo 4 grados Celsius más cálido para 2100, pero ahora nos dirigimos a un calentamiento de poco menos de 3 grados y tal vez hasta más bajo. Con las promesas oficializadas este año, el calentamiento llegaría a 2.4 grados, que no es precisamente bueno, pero es mejor que 4 grados Celsius. + El precio de la energía limpia está cayendo rápidamente.

El costo de la energía solar disminuyó 90 por ciento entre 2009 y 2021. El costo de la energía eólica terrestre disminuyó 70 por ciento en el mismo período. + Comenzó la era de la responsabilidad de las grandes petroleras. + Se avanza para limitar las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero. Gracias al impulso de los Estados Unidos, más de 100 naciones firmaron un Compromiso Global de Metano en Glasgow, prometiendo reducir las emisiones en 30 por ciento para 2030. + La ciencia entró a la cancha a jugar. + Aumenta el movimiento de desinversión de combustibles fósiles.

Se han comprometido 40 billones de dólares en donaciones y carteras para abstenerse de invertir en carbón, gas y petróleo. + Hay mayor atención al vínculo entre la crisis climática y la salud pública.

Un mundo que se calienta rápidamente expone a los humanos a un calor abrasador y fenómenos meteorológicos extremos; aumenta la transmisión de enfermedades infecciosas; agrava la inseguridad alimentaria, hídrica y financiera; arriesga el desarrollo sostenible y empeora la desigualdad mundial. + La guerra contra el carbón va en serio.

China ofreció dejar de financiar nuevas plantas de carbón en el extranjero y aunque la desaparición del carbón no será lo suficientemente rápido, está sucediendo. + La justicia climática ocupa un lugar central.

¿Cuánto deben los ricos contaminadores a los pobres que sufren los peores impactos climáticos? Este es el problema en Glasgow, y los líderes de la justicia climática no están de humor para jugar con los líderes de las naciones ricas.




Miguel Ángel de Alba

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