Los migrantes, una vida de cagar en el monte


Nadie abandona el hogar a menos que
el hogar sea la boca del tiburón
solo corres por la frontera
cuando ves que toda la ciudad también está corriendo
tus vecinos corriendo más rápido que tú
aliento sangriento en sus gargantas
el chico con el que fuiste a la escuela
sostiene un arma más grande que su cuerpo
solo abandonas el hogar
cuando el hogar no deja que te quedes.

Warsan Shire


Por Omar Garfias



Las autoridades mexicanas realizaron 228 mil 115 detenciones migratorias y deportaron a 82 mil 627 migrantes de enero a octubre de 2021.

De acuerdo con el informe del gabinete de seguridad federal, el gobierno tiene desplegados 13 mil miembros del ejército y de la Guardia Nacional en el plan contra la migración en 30 puestos de revisión en la frontera sur con Rayos X y Rayos Gamma, 347 puntos de control migratorio. así como ocho buques y embarcaciones de control marítimo.

La alarma racista de pensar que donde llegan los migrantes empeorará la economía, el desempleo y los salarios, es totalmente infundada.

Los hechos respaldan la versión contraria.

Las crisis de migración intempestiva de 25 mil cubanos a Miami en 1980 y la de un millón 700 mil sirios a Alemania en 2015 han sido muy estudiadas y confirman que la migración es benéfica para las sociedades.

El ministro de economía de Alemania, Robert Habeck, declaró el martes 11 pasado, que, luego de la política para enfrentar la crisis, necesitan 300 mil inmigrantes más para sostener su nivel de crecimiento económico.

Los premios Nobel de Economía 2019, Esther Duflo y Abhijit Banerjee, lo explican así:
“Los recién llegados gastan dinero: comen, se cortan el pelo, van de compras. Lo cual crea empleo y, sobre todo, trabajo para otras personas poco cualificadas…esto tiende a incrementar sus salarios y puede compensar así el desplazamiento de la oferta de mano de obra, dejando igual los salarios y el desempleo.”

“Una segunda razón por la que la migración poco cualificada puede aumentar la demanda de mano de obra es que ralentiza el proceso de mecanización. La oferta segura de trabajadores poco cualificados hace que adoptar tecnologías que ahorren trabajo sea menos atractivo”.

“Un tercer punto es que los empleadores pueden reorganizar la producción para hacer un uso eficiente de los nuevos trabajadores, lo que puede crear nuevas labores para la población nativa poco cualificada. En el caso danés, con el tiempo los trabajadores daneses poco cualificados se beneficiaron de la afluencia de migrantes, en parte porque eso les permitió cambiar de ocupación.”

“En cuarto lugar, otra manera en la que los migrantes complementan la mano de obra nativa, en lugar de competir con ella, es que están dispuestos a realizar tareas que los nativos prefieren no hacer: cortan el césped, preparan hamburguesas, cuidan a los niños pequeños o a los enfermos. De modo que, cuando hay más migrantes, el precio de estos servicios tiende a descender, lo que favorece a los trabajadores nativos y les facilita conseguir otros empleos. En concreto, es más probable que las mujeres muy cualificadas trabajen fuera de casa cuando hay muchos migrantes. A su vez, la entrada en el mercado laboral de mujeres muy cualificadas aumenta la demanda de mano de obra poco cualificada (para cuidar niños, servir comidas, limpiar) en las casas o en las empresas que gestionan o donde trabajan.”

“La afluencia de migrantes aumenta la demanda de mano de obra al mismo tiempo que aumenta la oferta de trabajadores.”

La política que reprime a la migración no solo no entiende de economía, sino que es una política que se aprovecha del miedo para crear una narrativa de odio.

Es entendible el temor de las personas ante la migración pero, otra vez, los hechos demuestran que los buenos gobiernos construyen políticas que aprovechan la llegada de nuevas personas y potencian su economía.

Alemania pudo convertir la migración en un disparador de su potencial económico. El reto era mayor que el de México. Su economía es tres veces más grande que la mexicana pero recibió una migración diez veces más grande que la que hemos recibido aquí.

La diferencia fueun plan que unificaba a los alemanes; empresas, voluntarios y gobierno; en torno a conocimiento económico.

La clave fue que Ángela Merkel, ante la crisis, no dividió al país sino que lo unificó organizando la acción colectiva.

Teodoro Martinez, nacido en San Marcos de la Sierra, Honduras, me cuenta que la sequía no permite sembrar su tierra; que delincuentes armados le robaron las dos vacas que tenía; que el sabe trabajar desde las cinco de la mañana, que aprendió a leer solo, que nunca ha tenido un baño, que siempre ha cagado en el monte.

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