Mujer de alto rango

Actualizado: 29 oct 2021

Un hallazgo en la comunidad de Hidalgo Amajac, municipio de Álamo Tenapache: un agricultor de nombre Alejandro Céspedes se topó con una inusual “piedra” mientras trabajaba el terreno para plantar una hortaliza de sandía en esta región citrícola de la cuenca del río Tuxpan, al sur de la huasteca veracruzana.



La pesada roca que sacaron del suelo con la ayuda de un tractor resultó ser la escultura prehispánica ahora conocida como “La señora” o “La joven” de Amajac. Fue trasladada al Museo Nacional de Antropología (MNA), en el marco de la exposición La Grandeza de México. Después se anunció que una réplica será colocada en sustitución de Cristóbal Colón, en Paseo de la Reforma en su cruce con Versalles.


La presencia de la cultura huasteca en territorio mexica y la relación que ha existido siempre entre los aztecas y los pueblos del Golfo, es una gran coincidencia a 500 años de la conquista de Tenochtitlán. Recuperar a una mujer que estaba bajo tierra ¿no estará diciendo “basta de feminicidios”?


Imponer la presencia de una mujer más en el Paseo de la Reforma ¿será para que los hombres recuerden la importancia de la mujer?


Fueron hombres quienes la encontraron y se emocionaron al ver el grabado cuando la levantaron. ¡Sí, es una mujer!, confirmaron los ingenieros agrónomos dueños de la parcela.


Alejandro Céspedes, agricultor de la comunidad de Amajac, manifestó que “la original tiene que regresar a su tierra. Es parte de la historia de nuestro pueblo; pertenece a las culturas que nos antecedieron; por lo tanto, tienen que regresarla a su casa, a su pueblo”.


Ya se tiene el espacio para colocarle, con el apoyo del alcalde: “un recinto arqueológico pequeño, de 5 por 5 metros, bien diseñado, para que esté resguardada de la intemperie y pueda ser admirada por quien quiera verla.


El hallazgo de esta pieza debería detonar la investigación arqueológica en la huasteca, considera el antropólogo José Manuel Bañuelos Ledesma.


La llegada de “La joven” de Amajac a Paseo de la Reforma permitirá que la avenida recupere el sentido histórico-cronológico que se truncó cuando fueron retiradas, a inicios del siglo pasado, las esculturas de los tlatoanis Izcóatl y Ahizotl.


La glorieta de Amajac será la de las mujeres que luchan por sus derechos, por el respeto a su género; de quienes son violentadas, acosadas, asesinadas; representará el clamor de “nunca más muertas… violadas… discriminadas… despreciadas… agredidas”.


Creo que se debe respetar la solicitud del pueblo de Amajac para que la pieza original regrese a su tierra y no ocurra lo que al monolito de Tláloc, sustraído de San Miguel Coatlinchan, cuyo pueblo se murió a raíz del traslado de la enorme piedra al Museo Nacional de Antropología.


Sólo le quedó al pueblo el orgullo de que era la tierra de Tláloc, pero nunca más fue visitado por turistas y a las nuevas generaciones sólo les parece una historia triste.


Pero la realidad es que la piedra de los tecomates es la que está afuera del Museo Nacional de Antropología. Es un debate entre arqueólogos y mesoamericanistas sobre la verdadera identidad de la pieza de influencia teotihuacana, labrada en el siglo III y IV de nuestra era.


Por el gran tocado cuadrangular que lleva este monolito se ha especulado que en realidad se trata de una deidad femenina asociada con la fertilidad, con los arroyos, manantiales y lagos. Es muy probable sea Chalchiuhtlicue, diosa del Agua, y no del Dios de las Tormentas, por los huecos en forma de jícara en la parte inferior de su rostro, los cuales se llenaban de agua que algunos pobladores consideraban mágica o con propiedades medicinales. De hecho un tecomate es una vasija de barro con una forma similar a una jícara. Entonces, sí, el Paseo de la Reforma es auténticamente de mujeres.

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