Navidad con luz


¡Qué hay de nuevo… Viejo!

Por Araceli Mendoza


Las últimas navidades han sido sumamente difíciles, complicadas, pero pienso que una de las cosas que no tiene ningún costo y sí mucho valor, es el agradecimiento… a pesar de todo lo que hemos vivido en alejamiento o distanciamiento de seres queridos o del fallecimiento de familiares, amigos y personas que pensamos que siempre estarían ahí, hoy es una realidad que ya no están.


La Navidad es la época más feliz del año. Una celebración con recuerdos, anécdotas; es una época llena de nostalgia y una oportunidad para celebrar con los seres queridos. “Vernos juntos, en familia y entre amigos, después de todo lo ocurrido, implica la gratitud de estar bien a pesar de lo que nos ha tocado vivir”.


Desde luego, los niños tienen la ilusión, la esperanza, los deseos… aunque a muchos se les han roto. Por eso es sumamente importante retomar las tradiciones que habíamos transformado, para trasmitir a los niños virtudes buenas, humanas, sensibilizarlos, hacerlos parte de las bellas fiestas navideñas.


Volver a conectar con familiares es complicado tras el distanciamiento. Se podrían planear actividades y juegos en familia que permitan “romper el hielo”, dejar la formalidad y, de alguna manera, abrir la parte donde guardamos la risa.


Tal vez sería bueno recordar -o hacer en ese momento anotaciones de cómo se llamaba el bisabuelo, su esposa, dónde nacieron, cómo se conocieron, dónde vivían, si tenían hermanos y cómo se llamaban, dónde trabajó el bisabuelo-; sería una dinámica que daría información que jamás podrías imaginar, porque muchas veces estamos mejor enterados de cómo viven los artistas o celebridades, y desconocemos datos importantes de nuestra familia, de nuestras raíces, y tal vez hallaríamos respuestas a cuestionamientos que muchas veces nos hacemos respecto a la personalidad que nos caracteriza.


Si hay adultos mayores, pídeles que cuenten anécdotas vividas. ¿Cuál fue su travesura más emocionante? Pensemos que los adultos mayores fueron los más afectados durante la contingencia.


Recordemos honrar a las personas que ya no están con nosotros, porque la tristeza y la nostalgia no son malas. La tristeza, como emoción, tiene una fuerza restauradora. ¿Por qué no hacer un ritual, con amor? Podría ser una oración, un brindis o una actividad que a la persona le hubiera gustado hacer.


Lo máximo es que llegamos a 357 días del año y sólo quedan ocho días para concluir 2021. Los deseos, las metas y lo que quieres lograr el próximo año lo puedas hacer con tu familia unida, para que los próximos 365 días lo puedas lograr con salud y bienestar.

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